Mostrando entradas con la etiqueta qué penica que me doy a mí misma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta qué penica que me doy a mí misma. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de enero de 2009

ANÁFORAS


Estoy harta de querer jugar a la vendedora de fósforos y de exponerme a los aludes intermitentes en mi terraza envuelta en mi triste pijama.
Estoy harta de que la escarcha haga su reino en mis entrañas.
Estoy harta de mi desolación, de mi locura, de mi utópica búsqueda del Bien.
Estoy harta de los días sin sorpresa, de la reiteración de buenas intenciones siniestras que no quedan en nada y que, como decía uno de mis ex, son el empedrado del camino al infierno.
Estoy harta de mi sequía de versos, de mi aguacero de palabras vacías que repiquetean incesantes en la ventana de mi cabeza.
Estoy harta de no querer ser y de quererlo. De no saber quién soy y de saberlo demasiado.
Estoy harta de mí, de ti, del mundo entero. Estoy harta de ponerme delante, como los burros, como en la frase anterior, como los asnos, digo, que luchan por engullir una malograda zanahoria.
Estoy harta de que amanezca y de que me abandone la quietud de las tinieblas. Estoy harta del anochecer porque me envuelve en sombras inimaginables.
Estoy harta de la nostalgia, de la adoración absurda de las ruinas, del hiriente olvido de los otros.
Estoy harta de mi propio olvido que hace que olvide, incluso, cómo comenzar las frases sin utilizar la anáfora.
Estoy harta de la adoración del vellocino de oro, de los falsos ídolos que caen como bolos cuando los aplasta la verdad impetuosa.
Estoy harta de hablar más de la cuenta, de callar lo que no quiero callarme, de gritar cuando debo susurrar y de quedarme muda cuando los miles de demonios que tengo dentro aúllan sin cesar.
Estoy harta del invierno, estoy harta de esperar las buenas estaciones.
Estoy harta de los consejos, de las buenas personas que te dan ánimos para vivir, de las malas personas que tratan de sepultarte en la miseria.
Estoy harta de no saber a dónde voy, estoy harta de saber, que me dirijo, irremediablemente, a la tumba.
¿Estoy harta de las injusticias sociales? Hipócrita diría si dijera que sí para hacer más bonito este texto. Me molestan las injusticias, cierto es, pero no hacen que mi cerebro se hinche ni que la cabeza me estalle como un globo con más aire del que necesita.
¿Estoy harta de estar con alguien? Tanto como lo estaría de estar sola. No sé estar sola, a los hechos me remito.
¿Estoy harta de mi soledad? No estoy sola. Me siento sola. Elijo estar sola. No me apetece relacionarme.
Estoy harta de que las estrellas no signifiquen nada, de que sólo sean atrezzo del escenario celeste.
Estoy harta de este vacío que me persigue como un perro rabioso desde que tengo uso de razón y que es como la muerte, o incluso peor que ella. Al fin y al cabo, y, aunque una sea consecuencia de la otra, la muerte no puede estar presente cuando estoy viva; pero este abismo gris y cruel siempre regresa. No importa a dónde vaya ni con quién. No importa lo que intente o los entretenimientos nuevos que encuentre. Regresa y se une a mí como la piel a los huesos, como la pestaña al párpado, como la uña al dedo.
En resumen: Estoy harta de que la vida sea tan aburrida y decepcionante.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Nada importante

Escribo porque quiero distanciarme de los abismos que me cercan. Me he puesto delante una copa de vino y me han puesto detrás el persistente sonido de un estropajo frotándose ardorosamente con una sartén. Cierto es que podría hacer que la música sonase y acallar los rumores domésticos para siempre. Pero prefiero oir aquello que los demás no pueden y es por eso que amplifico los gemidos de mi desastroso corazón y es por eso que no aislo el sonido de los amores entre acero y vajilla. Ahora mismo, sólo me importa distinguirme. Y lo que ocurrirá es que si me ven aquí sentada, golpeando las teclas frenéticamente como si fuera una pianista loca arrancando una melodía incomprensible, repararán en mi existencia y se preguntarán quién soy. Y entonces, habré vuelto a la vida en los ojos de los demás y ya no seré muerte al menos por este instante.También podría ser que no me viesen más que como un simple objeto decorativo (y no me estoy tirando flores de belleza), sino que hablo más bien de esos objetos africanos exóticos, que, si bien no agradan a nadie, también es cierto que uno no puede dejar de mirarlos por lo raros que son.

Observo las gotas de vino que se han derramado sobre la base de la copa y no deja de asombrarme su extraordinario parecido con la sangre. Llevo tanto tiempo sin ver mi sangre que me había olvidado ya de como era. Ahora la miro, seca sobre el cristal. Inmunda y enojosa, como cualquier otra mancha que evidencie nuestra imperfección y nuestra desagradable humanidad. Veo como se desliza bajo la copa, como se extiende sobre la mesa y pienso que siempre ha de ser así. Que la sangre, al final, siempre llega al río y que el río, por los designios que la Naturaleza le ha impuesto, ha de llegar al mar. Imagino mis gotas de sangre diluidas en el mar, como pequeñas rosas luchando por su vida en la cresta de la ola. Y las veo naufragar una y otra vez y no son nada. Porque allí, en el mar, no somos nada ya. Porque el cristal sólo es el agua de un gigante observada desde un microscopio. Contemplo a la Muerte una y otra vez y nadie más lo sabe, y nadie más lo siente y nadie más la conoce ¿Por qué?Porque todos están ciegos a causa del resplandor de las juveniles pieles y no saben que, debejo de ésta, como una ponzoña, late la sangre ya desde nuestro nacimiento derramada.

Diré,para terminar y para despistar, que soy feliz. Pero, muchas veces necesito no serlo para recuperar la cordura. Besos desde el purgatorio.

martes, 8 de julio de 2008

Sweet dreams????


No me gusta el Mundo. Llevo aquí varios siglos y no acabo de acostumbrarme a él. Me cae mal. Es como tener al lado a un anciano con el que te has casado por interés y al que tienes que aguantar inexorablemente. Es como una pierna coja que tienes que arrastrar detrás de ti hasta que la Muerte sea la que te arrastre a ti detrás de ella. Me da asco, me provoca tedio, arruina y aplasta mi espíritu ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Venid ya, amigos extraterrestres,  y sacadme de aquí de una puta vez!!!!!!!!!!
Retos-estrés-depresión post-traumática ¿Vacaciones? In the Hell. Me quemo y me requemo en la parrilla de mi cama ¿Cómo voy a dormir si en mis sueños sólo me asaltan sombras? Llevo dos semanas en que no tengo un solo sueño que no sea una pesadilla que parece sumamente real. Pensaba que cuando acabase con la oposición, acabaría. Pero no es así, continúan. Y ya no sé si ir a un psicoanalista o pegarme un tiro para poder conciliar el sueño de una puñetera vez. Me afecta en mi vida. Paso el día empanada, recordando lo soñado y esta situación no me permite ser yo misma. Tengo urgencia de todo, como si viviese eternamente en una víspera. Deseo hacer cosas que me arranquen por momentos el pensamiento y tengo mucho miedo porque tengo demasiado tiempo libre a partir de ahora. Tiempo para comerme la cabeza y para carcomerme las entrañas. Doy puto asco. Necesito llenar el coco de datos para no volverme loca girando y girando sobre lo más simple.
Las personas se hartan de mí ¿cómo no hacerlo? Decía Miguel Hernández que ver a un triste enfada y yo, últimamente, o soy una zorra irónica o me subo por las paredes desconchadas de la desesperación. No estoy segura  ni de cómo me llamo y lo que mató al gato de verdad fue la inseguridad y no la curiosidad como por ahí dicen. Los sueños me confunden, me marean y me traen y me llevan por el camino de la amargura. Hay gente que no recuerda nunca lo que sueña ¿no puedo ser así yo también? ¿Por qué?
Estoy harta de mí, de contemplar la realidad desde mí misma, de no encontrar nunca la paz merecida del alma. Estoy en guerra conmigo y no sé quién ganará la batalla. Vacío, como una puta losa que no me deja alzar el vuelo. Vacío, siempre abismal e infinito, mordiente y lúgubre como un buitre maldito. Miro a mi alrededor y todo luce. No tengo nada malo en mi vida ¿Qué es entonces lo que me pasa? ¿Por qué estoy tan cansada?
Volveré a refugiarme en el World of Warcraft, quizá ésa sea la solución. Nunca sentí más indiferencia hacia el mundo real que cuando vivía fuera de él. Y no me gusta el Mundo, me quiero ir. Porque los seres humanos son malos y egoístas, porque el dinero lo mueve todo, porque siempre habrá guerras... No soy una hippie ni nunca lo seré, no me pondré una flor en el pelo por las calles de San Francisco (y eso que he estado allí); pero regresaré al mundo virtual ya que no puedo huir al ancestral y soy una presa del capitalismo y de su repugnante estructura. Me está comiendo el alma esta mierda de ciudad.
Siento no poder decir nada bonito. Tengo el ánimo hecho trizas y la noche es muy larga y no quiero dormir (no deseo sueños).
Por si pudiera interesar, no me fue mal en el examen y con mi hombre tampoco me va mal y es muy comprensivo y encantador. No son mis circunstancias, soy yo, que cada día estoy más grillada.
(Este es un blog de ésos que borraré cuando esté más serena, jeje) Sólo lo escribí para desahogarme. Leed el anterior que es mucho más bonito.

lunes, 31 de marzo de 2008

Refugio

Hablándole al viento, así paso la mayor parte de las horas. Se lleva mis palabras, no sé adónde. A algún lugar entre la frontera de la nada y el olvido. Nunca obtuve respuesta, sólo el eco profundo y misterioso que, al final, resultó ser el retumbar de mi conocida voz en el silencio. Roto el encanto de lo inconcebible, regresa a mi mente el murmullo lejano de los pensamientos solitarios y no compartidos. Incomprensible, supongo, pero yo sé lo que me digo ¿cómo no saberlo si sola yo pregunto y si sola me respondo con mis mismas preguntas descompuestas?

El Refugio. A este lugar acudo cuando me siento triste, cuando la sed de mar entierra mi cabeza en el desierto. Regreso con las alas, que no con el cuerpo, pues el pasado ya es camino borrado y nadie puede volver sobre sus pasos. Lo contemplo como quien observa viejas fotografías y aún se emociona. Pero no puedo disfrutarlo así, con la pasión lacrimosa del melancólico porque sé que no es más que papel mojado. Es la eterna disputa entre el sentir y el pensar, entre el sosiego y la guerra, entre el rememorar y ser olvidado. Abandono la lucha, estoy cansada y, simplemente, intento recrearme en aquel rincón de Troya o en el bello pero angosto paso de las Termópilas. Leónidas ha perecido en la batalla y ya no hay ídolos a los que adorar ni dioses a los que enviar plegarias suplicantes. Ya sólo hay derrota y tiniebla donde antaño hubo esperanza y claridad celeste robándole a la lluvia su sonido ancestral de medianoche. Paseo por mi Refugio interior y, a veces me sosiego, a veces la realidad arranca pedazos de mi alma con sus largos colmillos de depredador.

Pese a lo que pudiera parecer, estoy bien, es sólo que hay momentos del día en que la noche devora mis fuerzas y se nutre de ellas. La luz de las estrellas y la luna nace de la energía que la noche le roba a los lánguidos caminantes que se atreven a morar en sus dominios. Nos da la inspiración, nos roba el alma. Después eres ya su prisionero y no puedes huir de su poderoso influjo cósmico. Es sólo eso, pero estoy bien, hasta el punto de poder decir que hoy soy feliz a medias, que ya es bastante.

Hubo una vez, hace tiempo, una época de historias narradas en la oscuridad, un gato de Chesire sonríendo a Alicia, un País de las Maravillas, una risilla que se me ahogaba entre los dientes, una punta del iceberg del universo, un sabor a lluvia en las ventanas, un Friday, una Juliet Delpy y un Ethan Hawke en una película increíble, un ser llamado Willy que era diabólico y salvajemente divertido, una fusión de supernovas de la que no quedaron ni las cenizas de los soñadores, una Forza del Destino, un anticiclón de buenos presagios, un síndrome de abstinencia, un aluvión de eufemismos y sinónimos, un paseo en trasantlántico por los Océanos de Tiempo, una conspiración astral, un corazón salvaje, un Dennis Hopper vacilando a Christopher Walken, un dragón que surcaba los mares, una pieza del puzle que faltaba, unos versos de Cyrano de Bergerac, una reina, una plumas de colores, un sigiloso apuñalamiento, una estratosfera de Goku, un torrente de sangre de la caza mojando los labios, un Gaius Baltar genial y despistado, unos versos de Quevedo no imaginados, una fuga de extraños, un juego de luces y sombras sobre la piel del sueño...

Lo hubo, pero como diría el genio de las aliteraciones, Don Garcilaso de la Vega:

TODO ESTO Y AQUELLO YA SE ENCIERRA

POR DESVENTURA MÍA

EN LA FRÍA, DESIERTA Y DURA TIERRA

Y como la sabiduría popular ha demostrado tener más razón a lo largo de los siglos que el triste corazón de los poetas cultos, para contrarrestar los posibles desperfectos, acudiré a ella y seguiré aquello de "El muerto al hoyo y el vivo al bollo" porque es mejor seguir siendo consciente de la inexistencia de todos los pretéritos que sentirte tú misma un pretérito muy imperfecto o un futuro de subjuntivo (el olvidado de la conjugación). Una vez los astros se conjuntaron, todos los días conjugo verbos y ésa, y no otra, es la tarea que me toca. Así que "A vivir que son dos días" y a ponerme a preparar exámenes, adentrarme en la prosa vil y dejarme de tanta tontería porque es como jugar a las damas contra uno mismo, sin nadie que quiera mover las fichas contrarias.

No os preocupéis, es uno de esos ratos líricos estúpidos que tengo. A veces, me basta un cigarrillo y un viento enloquecedor arrancando sus carnes cenicientas para sumirme en la utópica idea de infinitud y de perpetuación de aquellas cosas que me dejé en el camino, en ocasiones por despiste, otras por dejadez y, algunas, por mala leche, jeje. El cigarrillo se extingue con el aire que gira y gira, como en los versos también evocadores de Neruda  y como él, se apagan las hogueras de San Juan. Todos sabemos que apenas algún Ninot es absuelto en Las Fallas de la quema y, ése, no fui precisamente yo. Ni tampoco la sardina de los carnavales, que vive en algún punto del sandwich mixto que la otra noche nos dieron a Rebeca y a mí. Había oído lo de "Dar gato por liebre", pero lo de "Dar sardina por jamón y queso" no era lo habitual hasta el otro día. Nuestros amigos hombres no lo percibieron, debe ser cierto eso de que los hombres, si tienen hambre, se comen cualquier cosa, jajajaja.

Bueno, parece que me voy animando, es lo que tiene esta paginilla del demonio. Suelto aquí a los fantasmas y otros muertos y me dejan en paz, jeje.

No me apetece nada acostarme. Aunque había prometido estudiar, no he hecho nada, para variar y ya me he puesto como fecha límite mañana, que es día uno. Es más organizado empezar por el principio, ¿no?, jeje.

He pasado toda la mañana soñando, la tarde durmiendo, la noche viendo series, meditando, escribiendo gilipolleces de las cuales os hago testigos (aunque me dan tentaciones, no las borraré) y ahora intentando dejar patente que mi ánimo es ideal, sólo que insomne.

Si os digo la verdad, me deprimo tan poco, que a veces busco causas por las que hacerlo porque si no, las cabronas de las Musas no quieren venir. Son unas sádicas, las tías. Si vivieran entre nosotros, sólo encenderían la tele para ver "Gente" (a mi parecer, uno de los peores programas de toda la historia). Vosotros, los que escribís, sabéis de lo que hablo.

Hace un rato apareció Tiranín por el salón con el simple fin de insultarme. Yo llevo todo el día aquí, sin meterme con nadie, a mi puta historia y, de repente aparece con su voz estridente y me lanza improperios dignos de su estrecha mente primaria, por el sencillo hecho de que algún día, ha quedado alguna ceniza de cigarro en la pila. Ya no le basta con desterrarnos y con hacernos fumar con la ventana abierta con el viento que hace - el otro día, de hecho, estuve en el país de Oz porque me arrancó de mi casa un puto tornado - sino que, además, sale a decir gilipolleces a la una de la mañana con el mero propósito de lanzar improperios. Aunque me da un poco de cague (es un psicópata reprimido), le he insultado yo también. Mi espíritu zen tiene sus límites y estoy harta de que este mocoso malcriado perturbe mi paz cuando le venga en gana. De verdad que me quiero largar, pero he estado hoy mirando alquileres y hay que ser poco menos que millonario para poder permitirse vivir solo (850 euros es lo más barato en mi nación fuenlabreña). Ya sé, podré hacer que parezca un accidente, jajaja. Quiero aclarar que esto que acabo de decir es una broma, no vaya a ser que la poli crea que el cuerpo que hay en el congelador hecho pedazos es de mi hermano y me detengan. En realidad, es de una Barbie (las series como Dexter me están perturbando).

Bueno, guapos, que en el fondo soy un alma bendita, ya lo sabéis, y que os quiero sin obligación por razones obvias: A los amigos se les elige, a la familia no.

La verdad es que no me puedo quejar de la family tampoco, son muy guays, pero, de verdad os lo digo y sin afán de parecer cainita: mi hermano es un gilipollas de cuidado. Lo puedo querer porque es de mi sangre y pensar que en el fondo no es mal tipo, que, a veces, hasta es algo simpático y noblote, pero es gilipollas. Ésa es la realidad y hay que ser objetivos (además, él me llama "guarra" por fumar y quiero vengarme, jajajaja). Creo que este es el único rincón de esta casa donde no manda él, así que, como tengo libertad de expresión, lo pongo a parir y me quedo tan agusto.

Bueno, para que la paz y amor sean los que reinen en mi rincón y como no quiero que mi mal rollo inicial ni mi rabia secundaria os lleguen, me voy a fumar un piti, me relajo, y cambio de tema, jajajaja.

Ya estoy aquí, y, perdonad, pero en el descanso de mi cigarrito, me ha venido una mala idea que hace que me tronche de risa, son unas palabras a mi brother y no quiero que se me olviden:

"A ver, Tiranín, es muy sencillo, hasta Forest Gump lo aprendió:

Tonto, es el que dice tonterías

Fumador, es el que fuma y

Guarro, el que dice o hace guarrerías

Por tanto, si tú a los fumadores los llamas guarros, estás diciendo una gilipollez y, por tanto, haz las cavilaciones lógicas necesarias para calificarte a ti mismo"

Joder, chicos, soy buena gente, pero tenía que vengarme. Hace años que en esta casa se vive en una dictadura y como no me atrevo a exiliarme, pues tengo que hacer mi revolución desde abajo y clandestinamente con la palabra o con la poesía, que, según Celaya "es un arma cargada de futuro", jeje. Quien no se consuela es porque no quiere, ya lo véis.

Ahora, para que veáis que estoy rebosante de paz y amor, jajajaja, dedicaré unas palabritas a esa gente tan maja a la que he estado viendo o hablando estos días:

Ángel: Como te hizo ilusión el otro día que te dedicase unas palabras en mi blog y a mí me hizo ilusión que te la hiciera, te quiero mandar un besito desde aquí y decirte que el CD mola bastante y también la frasecilla que me has puesto en él (que no había visto hasta hoy). Negociaré con Morfeo a ver si es posible que se cumpla también esta noche, porque esta tarde sí que he soñado con lo que me decías, y, la verdad, estuvo muy bien. See you (next weekend).

P.D.1. A Brushi para enviarle energía cósmica vampírica y alguna que otra caladita para que aguante sin fumar. ¡Ánimo, nena, tú puedes! Eres una tía estupenda. Que sepas que el sol viene tras la tiniebla y la calma tras la tempestad. Sólo hay que esperar a que las sombras y los truenos pasen, paciencia. Besos, Begoalicantina.

P.D.2. A Carlos porque le hicimos un feo todos yéndonos de su fiesta como si nos persiguiese el diablo. Teníamos prisa porque como nos quitaban la hora nos iban a cerrar los bares (si es que no es que seamos malos, es que somos una panda de borrachos, jeje). Perdónanos, amigo, porque eres genial. Te pido aquí disculpas en mi nombre y en el de los demás y salvo la honra de Paco confesando que él se quería quedar para verte antes de irse. Aunque sé que ya se te ha pasado, no importa, me quiero disculpar otra vez porque eres un cielo de persona y no te merecías nuestro desplante. Un besazo y suerte con el curro.

P.D.3. A Rebeca porque hay pocas cosas que me hagan más feliz que verla animada. Me alegro de que seas capaz de sosegar la lucidez e inquietud de tu mente entre nosotros, que somos unos viejunos, jeje. Sabes que puedes venirte siempre que quieras, además, si no tienes pasta no te preocupes, tú no pagas, que pa eso eres la nena del grupo y te subvencionamos. Un besazo, reina y gracias por las cosas que nos dices y por tu comentario. Eres una más de nosotros, tenlo claro.

P.D.4. A Moni, porque siento que, al final, el sábado, no encontrase a su príncipe azul en mi tierra. Que sepas que Oz existe. Como decía antes, he estado allí. Debe ser que se me pegó algo de la Bruja del Oeste y por eso regresé con un poco de bilis, jajaja. El caso es que te vi allí con unos zapatos rojos, un poco horteras, la verdad. Debían de ser mágicos porque no son tu estilo, nena. Así que no te hagas la disimulada porque entras y sales de allí cuando te da la gana. Ten fe, junta los talones y pide un deseo. Alguna vez, el Universo te devolverá algo, coño, que ya toca. Besos cielo. TQM.

P.D.5. A Alvarito, nada más que para que me escriba ya de una vez esa dedicatoria que me debe. Tanto informático y te resulta tan chungo, anda ya... No seas vago y dime algo, jeje. Gracias por tratar de echarme un cable la otra noche empatizando con mi depre post-festiva. Un beso.

P.D.6. A Dani, gracias por venir a vernos el otro día. Me alegro de que te divirtieses con nosotros. Kisses.

P.D.7. A Borja, para desearle suerte en su concierto del viernes y hacerle propaganda. Si queréis información sobre el bolo, entrad en www.dejavoo.es Son muy buenos en directo, yo ya los he visto y os lo recomiendo. BESOS, Rubiezno.

P.D.8. A los que entráis, leéis y os vais sin decir nada. No seáis cutres y dejad aunque sea una firmita, que hace ilusión...

P.D.9. A todos mis lectores, gracias.

P.D.10. A mi Mamuch, la única aliada de la Resistencia en el Régimen de Tiranín. Le sigue la corriente, pero yo sé, que, en el fondo, está de mi parte I love you.









domingo, 30 de marzo de 2008

Regreso

Empieza a amanecer y enciendo un cigarrillo más. Pienso en lo que, sabiamente, ha dicho Beky "A dónde se va esa hora que nos han robado esta noche?" Y comprendo que esa hora está en medio de ninguna parte, en el infinito del universo y en otras cosas incomprensibles. Mari Carmen ha dicho que luego nos la devuelven en invierno, pero no es verdad. La hora de hoy se ha ido para siempre y nunca, nunca más, podremos vivirla. Fríamente, os diré, que me importa bien poco perder una hora de vida o ganarla. Como dirían Los Suaves refiriéndose a los días de nuestra existencia: "Qué más da, quedan sólo unos cuantos" pero ¿cuántos? No tiene interés tampoco.

Pienso que la noche se va, robándome una hora y dejándome hueca el alma y pensativa la cabeza. Como toda mujer, es un poco retorcida y mentirosa y, cuanto más promete, menos da. Siempre ocurre lo mismo: sales sin ganas, y te lo pasas bien. Si, por el contrario, parece que firmas un acuerdo con la diversión y sales con ansias de juerga, te aburres como una ostra. Ha sido una noche insulsa, vana, torpe y no recordable. Tediosa de puro anodina ¿Hubo risas? A veces ¿hubo emociones? Las justas ¿Hubo noche? No. Me robaron una hora y estoy jodida. Probablemente, esa hora, la hubiera usado en estar aquí escribiendo, igual que ahora. No me lo estaba pasando demasiado bien por ahí, aunque insistía en quedarnos para remontar la ola. Mas los barcos zarpaban, las tablas de surf arrivaban y allí sólo quedábamos cuatro gatos ahogados y cabreados porque el agua nos había chafado el pelaje. Al final me resigné y volví a casa con la cabeza gacha y ronroneando, pensando en la cantidad de tiempo que he gastado. Me quejo de que el Estado me arrebata una hora y yo me quito mil de ellas sin remordimiento ni consciencia. Hasta ahora. Eso no significa que mañana no se me vaya a ir la olla y vaya a volver a ser la gastadora de segundos que siempre he sido, sino que mañana no me daré cuenta de ello. Cuando el mundo de Morfeo aletargue mi pensamiento y las alas del sueño borren toda memoria, no tendré constancia de la lucidez de este momento en el que veo que malgasto mi vida con todo tipo de entretenimientos que no me conducen a ninguna parte. A esto claro, añado excepciones: Que hoy haya tenido una noche un poco rara no significa que no valore a mis amigos y a las personas con las que normalmente o, en ocasiones, paso el tiempo. Si me junto con alguien es porque ese alguien me encanta de una forma u otra, me aporta y me enriquece. Así que espero que nadie se dé por aludido porque no hablo de eso. Hablo sólo de noches como ésta en la que no me siento parte de nada y, a la vez, me siento una pieza más de un puzle de decadencia y excentricidades nocturnas. Supongo que todos vosotros habéis tenido una noche de éstas en las que la superficialidad de las luces de neón y de las barras de bar os han dejado en estado lunático. Si no, tirad la primera piedra y pensaré que soy tan rarita como siempre desde que vine al mundo, o, mejor dicho: desde que me expulsaron a él.

Hay este domingo una comida familiar. Siempre voy, pero no quiero ir. Me apetece quedarme en la cama, muy estirada y tranquila, resguardada en la seguridad de mi dormitorio hasta que me dé la gana. Estoy harta de complacer a todo el mundo y me rebelaré contra mis padres que, a modo de despertador, me dirán que me empiece a arreglar. La verdad es que ahora mismo estoy un poco borde, jajaja. Seguro que mañana vuelvo a estar tan feliz como siempre en los últimos tiempos. Eso sí, pienso quedarme en la cama hasta que quiera, bastante tengo con madrugar todos los días de lunes a viernes.

Bueno, me voy a la cama porque ésta es la típica entrada que me apetecerá borrar en cuanto me levante porque es una chorrada y no conduce a nada. Un beso a todos, que estoy antipática, y, además tengo mucho frío.

P.D.1. Me voy a dormir la mona, que hoy está "japuta", jajajaja